CONÓCEME UN POCO

Comencé en la fotografía por casualidad, pero también por envidia: me enamoré de los ojos que sabían capturar tan bien y comencé a encuadrar con los míos cada momento para inmortalizarlo. En mi tiempo libre he aprendido a valorar los silencios y los momentos mágicos que poder capturar con una cámara. Me encanta crear atmósferas nuevas a partir de lo que los paisajes y las personas me ofrecen y trabajo, fundamentalmente, la fotografía social: eventos, celebraciones, sesiones en pareja, entre amigos, en familia o en solitario. Pero también adoro el fine art y la fotografía puramente artística, cuando alguien se presta a mis ideas locas.

De la literatura me enamoré con cinco años, cuando aprendí a repasar con la yema de los dedos las letras dispuestas en cada libro, contando historias que jamás habría podido imaginar. Envidié a esa gente, quise sus vidas, y decidí vivirlas con un lápiz y un papel. 

Por eso la fotografía para mí es la mejor herramienta para contar historias, con lo que las imágenes ya traen consigo y no puede modificarse, lo que los ojos no alcanzan a ver en las letras de un libro.

Por lo demás, sigo aprendiendo.